miércoles, 31 de diciembre de 2014

PLATÓN, LA REPÚBLICA, LIBROS I AL VI



En La República, Platón, a través del personaje de Sócrates, se plantea el problema de definir la justicia.  Decide que la mejor forma de hacerlo es imaginar un Estado ideal desde su creación hasta la definición de los detalles más finos, como la educación, en la cual debe imperar la razón, el valor, la templanza y la justicia. Así, al encontrar la justicia en el Estado ideal, será más fácil definir lo que hace justos a los hombres.

Al inicio de la narración, el anfitrión de la velada, Céfalo (que podría definirse como el pensamiento de generaciones pasadas), define la justicia como el acto de no haber dejado deudas tanto en el plano material como en el moral.Sin embargo, ésta no es la respuesta que busca Sócrates, por lo que, a través de la mayéutica, intenta llegar a una concepción más amplia.

En este recorrido intelectual, el significado de la palabra justicia se va modificando.Glaucón dice a Sócrates que “las acciones injustas son más útiles que las justas; que la mayoría de los hombres se inclina a considerar afortunado al malvado que tiene riquezas y desdeña al justo”.[1]Trasímaco, símbolo del sofismo, expresa iracundamente que justicia es el interés del más fuerte y que los hombres la usan para evitar que el injusto destruya todo lo que se ha creado para beneficio del hombre. Eneste momento surge la pregunta: ¿es más provechoso el ser injusto, y únicamente existe la justicia en los hombres por miedo a las consecuencias?
Para Sócrates, la condición natural de una persona justa se muestra en la sabiduría, el coraje, y la moderación. Es así queun gremio que se maneja de manera injusta no podrá repartirse las ganancias, porque todos trabajarían individualmente para destruir al otro y quedarse con las riquezas para sí mismos. Sócrates, de manera muy inteligente, dice que las características atribuidas universalmente al justo o a la justicia no podrían existir en un gobierno del más fuerte o en una tiranía.Una persona justa es esencialmente bondadosa y virtuosa, por lo que no podría hacerle el mal,incluso a sus enemigos. Por ello, la justicia es el concepto fundamental de la política y del gobierno.De él nacen otros conceptos, comoEstado, gobernabilidad, gobierno y gobernantes.

Sócrates invitó a sus interlocutores a imaginar un Estado ideal. Pensaron que al inicio se formó un Estado primitivo donde se unieron varios individuos por mutuo beneficio. Algunos labraban y otros construían casas. Por un tiempo fue bueno y el Estado era autosuficiente; no obstante, las necesidades de la población empezaron a aumentar y surgieron los mercaderes. Estos empezaron a comerciar con excedentesde valores, lo cual llevó a que surgieran  lujos y extravagancia, y a que el concepto de justicia se alejara de la idea original donde cada quién tiene que hacer lo que le corresponde y nada más que eso.

Así, a lo largo de los seis libros leídos se aportan diversas instituciones que componen parte del Estado. Para Platón, el Estado se crea por necesidades, en búsqueda de la autosuficiencia de la comunidad y de sus habitantes, como el alimento, el vestido y la habitación. Además, su territorio se expande gracias al surgimiento de nuevas necesidades, lo cual se puede lograr por medio de la guerra (esto sucede en un Estado lleno de tumores o enfermo, la gente no se deja llevar por sus necesidades sino por sus deseos).

Sócrates y Platón plantearon que los jóvenes necesitaban tener una educación mesurada y virtuosa para que después las nociones de maldad y corrupción les fueran tan ajenas, que no se permitieran corromper frente a ellas. Es así como nacieron los guardianes, personas que recibieron una educación moral, espiritual, y física necesarias, y que cuentan con la sabiduría y templanza suficientes para ser gobernantes:“A nosotros corresponde observar a los que más fieles se muestren a la máxima de que debe hacerse todo aquello que resulte de utilidad pública”.[2]

De hecho, las nociones de educación en La República son avanzadas para su época. Por ejemplo, se habla de la mujer teniendo la misma educación que el hombre (esto no era nuevo; las mujeres etruscas tenían muchos privilegios, sin embargo, sólo se les permitía formar parte del círculo pensante a las mujeres adineradas), pero, aun así, contiene percepciones extremas de comunidad y perfección. Incluso, se habla de que los hombres deben compartir hijos y esposas en algún momento de sus vidas. Parece ser que a los filósofos socráticos, el ideal va más allá de una utilidad práctica, y se asemeja a un espacio utópico.

Para Sócrates,el gobernante debería ser un filósofo. Únicamente un filósofo podría no ser distraído por el exceso, ser amante de los placeres del alma y no del cuerpo, y tener su espíritu totalmente enfocado en los intereses del Estado. Por eso se dice que la justicia es la abundancia de templanza y simplicidad, entendida esta última como algo ordenado y noble.Sólo un filósofo puede gobernar, porque es amante de la ciencia y del arte y, por lo tanto, tiene mayor armonía y ritmo en su alma; es justo y odia la mentira; tiene técnica en perfeccionarse a sí mismo y por lo tanto al Estado. Pero, en general, las personas no están familiarizadas con estos aspectos, y por eso el Estado detesta a los filósofos. Por eso no permite que gobiernen y los filósofos terminan por creer que no deben gobernar.

También incluye al ejército, institución de la cual señala que tiene como fin la protección de la ciudad-Estado. Así como los gobernantes deben cumplir con ciertas características para ser elegidos, los miembros del ejército deben ser afables y fieros, electos, con disposición y de linaje noble.

En cuanto a la democracia, para Platón era la peor forma de gobierno. Ello, ya que, para que exista, se requiere mérito, virtuosismo y justicia en el gobernante y el pueblo, lo que conlleva sabiduría. Considera que la conjunción de estos tres elementos es muy difícil de darse, por lo que prefiere otro tipo de regímenes, como la aristocracia.

Son muy útiles los conceptos que tienen Sócrates y Platón de la justicia, de la verdadera distribución de la actividad y del alma, de la naturaleza de los gobernantes y del gobierno. Sin embargo, se puede diferir(la importancia de los clásicos radica en ello, que son clásicos justamente porque los conceptos que utilizan y la forma de llegar a ellos sigue vigente a pesar del tiempo) con relación en la vigencia de la obra. Los conceptos mencionados anteriormente son esenciales, pero la sociedad actual, partiendo de los medios de producción, ha deformado las fronteras y la distribución de trabajo (Eso es justo lo que está en crisis en todo el mundo, la forma de capitalismo que ha subordinado y/o pulverizado ala política. No todo es objeto de la economía, quienes habitamos en la tierra somos seres humanos, con necesidades, deseos, inquietudes, inclinaciones, intereses, etc. y el sistema actual nos mira y trata como objetos o instrumentos de producción desechables). Esto se debe a que la economía es un elemento que se encuentra siempre un paso adelante y condiciona tanto a la política como a otras esferas. En la época de Platón, el sistema económico era esclavista (actualmente es peor que el esclavismo, el problema es que no nos damos cuenta, nos han enajenado la voluntad, y, de manera voluntaria nos ponemos a disposición [de manera tácita o expresa] de los gobernantes y sus programas), lo que insertaba ciertas características en la filosofía política platónica. Hoy, el sistema capitalista evidencia la desactualización de las concepciones ideales de Platón. Sólo queda pensar que, tal vez, se podría mejorar poco a poco hasta llegar a una sociedad como la que proponían, si tan sólo se siguieran los postulados que se hacen en justicia, educación, respeto y libertad.


Fuentes:

·         Platón, La República, Primera edición, España 1988.



[1]Platón, La República, p. 459.
[2]Ibídem, p. 491.

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